jueves, 15 de junio de 2017

Evangelio 18 junio de 2017


Lectura del santo evangelio según san Juan (6,51-58)

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»

martes, 6 de junio de 2017

Evangelio 11 de junio de 2017

Con la fiesta de Pentecostés, que celebramos el domingo pasado, terminamos el tiempo pascual. Este domingo, reanudamos el tiempo ordinario, con esta fiesta de la Santísima Trinidad que quiere presentarnos y recordarnos cómo es nuestro Dios. Ese Dios Abbá, que Jesús nos ha revelado con su vida, sus gestos y sus palabras. Dios es familia, es Padre-madre, es Hijo y es Espíritu de Amor…

Lo más importante de esta fiesta podría ser preguntarnos cuál es la idea o la imagen que tenemos de Dios y ajustarla cada vez más a la que quiso transmitirnos Jesús. ¡Amplia tarea que vale la pena emprender! 

jueves, 1 de junio de 2017

Evangelio 4 de junio de 2017

Terminamos el tiempo pascual celebrando el día de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo. Pero podemos preguntarnos ¿es la venida del Espíritu a nosotros? ¿O es la toma de conciencia de una presencia, de un dinamismo que transforma nuestra vida y la de la Iglesia? Hace 50 días hemos celebrado la resurrección de Jesús. No nos ha dejado huérfanos. La fiesta de hoy es una buena ocasión para acercarnos al misterio cristiano a través de las imágenes del Espíritu, de la ruah: viento, espacio, fu
erza...Algo así es la obra de Dios en nuestra vida y en la comunidad.
La fiesta de hoy nos invita a estar atentos a esta presencia en nosotros, presencia que nos inspira, ilumina, da fuerzas y sostiene en el camino de seguimiento de Jesús. También nos llama a descubrir esta presencia en el mundo, en los múltiples detalles de belleza, bondad y alegría que nos rodean.